Buzón de Alcance 174

Estos aspectos están mucho más atenuados en otros países con sistemas de mayor éxito, como Finlandia, modelo no solo en cuanto a los resultados de sus esco- lares, sino también en otros aspectos que aquí brillan por su ausencia. Es precisamente en este país donde la con- sideración hacia los docentes es más alta, donde las leyes educativas tienen continuidad y consenso, y los máxi- mos responsables educativos no son neófitos o manifies- tamente incompetentes en el ámbito de sus responsa- bilidades; su profesorado es respetado en sus decisiones técnico-pedagógicas, goza del respaldo y la confianza social y de sus gobernantes –por supuesto, de las auto- ridades educativas–, cuenta con estímulos diversos para desarrollar su profesión y no está bajo sospecha; lo que hace que la docencia sea una de las profesiones más valoradas y prestigiosas, que sea muy atrayente como opción de futuro para un gran número de universitarios. Difícilmente encontramos este escenario y circuns- tancias favorables para el éxito educativo en la comu- nidad madrileña ni en nuestro país. Quienes ostentan las más altas responsabilidades educativas carecen de experiencia y del conocimiento de la educación, inclu- so de experiencia profesional alguna, si excluimos la política. Algo que reclamaba la ex presidenta regional de Madrid como un atributo deseable para mejorar la calidad de nuestros políticos y que se torna imperioso en el cada vez más complejo mundo educativo. Así se explica su roma percepción e insensibilidad sobre los asuntos educativos que les competen, que intentan compensar con ideas sorprendentes y ocurrencias, core- adas en medios de comunicación afines, que no se fun- damentan en los consejos de quienes pueden ser altruis- tamente sus mejores asesores –los profesores–, sino en las reminiscencias de su paso por la escuela... en su etapa estudiantil, o con la suficiencia que les da sentirse miem- bros de una élite que les faculta para cualquier empre- sa o cometido y, cómo no, también para enderezar el rumbo errático de la educación por causa de un profe- sorado indolente y privilegiado –eso creen–, al que hay que atornillar. En la Comunidad de Madrid ha sido imposible alcan- zar un acuerdo para la formación de las listas de aspiran- tes a interinidad y se van a regular por decreto. La Administración pretende dejar fuera de ellas a miles de profesores interinos, negando cualquier validez a su expe- riencia y estableciendo como condición sine qua non haber aprobado alguna de las dos últimas oposiciones de las que haya habido convocatoria. Es lamentable su falta de voluntad negociadora y la actitud intransigente con la que se ha conducido en este tema, utilizando de forma peligrosa la peor demagogia y el efectismo calculado en los medios de comunicación. La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid arremetió, consciente y deliberadamente, con- tra los aspirantes al Cuerpo de Maestros del año 2011, presentando un supuesto “informe”, que no es tal, pre- tendiendo mostrar a la opinión pública, como argumen- to de fuerza, el escaso nivel de los aspirantes que no han aprobado la oposición, algo que les invalidaría como profesores interinos. Esta posición tan beligerante de la máxima autori- dad educativa madrileña demuestra lo dicho y eviden- cia tal convencimiento en la fuerza de sus razones que la conduce a la obcecación, negándose a considerar cualquier alternativa. Por otra parte, la torpeza de algu- nas organizaciones sindicales, que no han querido oír hablar de negociación del baremo de interinos hasta el último momento, por estrategia sindical, cuando ya está perfilado y a punto un Decreto para tal fin, va a cerrar el círculo, haciendo que desaparezcan de las listas quie- nes llevan más años trabajando. Con este avieso movimiento mediático, que ha ser- vido de mofa y escarnio público de los docentes y que ha supuesto un baldón para toda la profesión, unido a la nula voluntad de alcanzar acuerdo alguno con las organizaciones sindicales de la enseñanza pública, la consejera madrileña ha puesto al descubierto una acti- tud soberbia y corrosiva hacia el profesorado, y el talan- te de su propia desmesura, que nos ha sumido en un estado de estupefacción del que aún no hemos salido. Se le ha ido la mano peligrosamente en su afán de fus- tigar a los docentes en unos momentos en que obtie- nen las más altas consideraciones en los últimos baró- metros del CIS frente a la clase política, de forma gené- rica y, por lo que se ve, confirmando lo dicho, frente a algunos políticos que dejan al descubierto sus escasos atributos para la gestión de la “cosa pública”. E d i t o r i a l 2 Este avieso movimiento mediático, unido a la nula voluntad de alcanzar acuerdo alguno, ha puesto al descubierto una actitud soberbia y corrosiva hacia el profesorado

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