Buzón de Alcance 161
A N P E a l d í a Despedida A CUMULO una experien- cia docente que sobrepa- sa los 40 años desde aquel curso 69-70 en que, como profesor en prácticas, debuté en el Instituto “Beatriz Galindo” de Madrid. Y he vivi- do como profesor muy diversas y opuestas experiencias educa- tivas, con planes anteriores al 70, con la ley Villar Palasí, del año 70, y con las posteriores LODE, LOGSE y LOE. La LOCE fue un ángel visionario. He vivido intensamente la ense- ñanza, con vocación, con entu- siasmo. La experiencia de todas esas etapas me permite tener una visión global y concreta de los cambios educativos. He par- ticipado en las inquietudes del profesorado, en la evolución de la enseñanza, en sus leyes. Me han preocupado siempre. Tal vez por eso me integré en la acción sindical, y concretamente en el sin- dicato que me atrajo por su concepción profesional de la educación. Y en ANPE he trabajado cerca de veinte años, con cargos de diversa responsabilidad. Mi reciente etapa, seis años de presidencia, ha ocupa- do, por la máxima responsabilidad, todos mis desvelos e inquietudes por la educación, por los profesores, y he criticado con convicción y sin desmayo las atrocidades de la ley del 1990, LOGSE, causante fundamental de numerosos males de este país, incluso responsable en buena medida de la descomposición social y económi- ca actual. Y he dicho insistentemente que todos los problemas más resonantes en los últimos tiempos, como la indisciplina, la violencia en los centros, la ausencia de valores, virtu- des, cualidades o principios –llámenlos como quieran– guardan relación directa con un sistema educativo nefas- to, aplicado conciezudamente para ruina de las clases sociales más desfavorecidas, a quienes han estafado con la mentira de que el saber y el conocimiento son irrele- vantes, y que el rigor y la exigencia son cosas de antaño, de regímenes fascistas… ¡Porco mensaje! En todos los foros, leyes, pactos prometidos y negociacio- nes previstas se pregonan la equidad, la excelencia, la cali- dad, pero basadas en un sistema o modelo sin rigor y exi- gencia al máximo nivel posible en los conocimientos, en el saber, con la falsa concepción de que la equidad e igualdad de oportunidades conllevan obligatoriamente los mismos resultados para todos, resultados que hay que certificar aunque no se correspondan con la realidad. Los efectos de estos procedimientos han sido y son el man- tenimiento de la ruina académica, la esclerosis cultural y una sociedad sin futuro, a la deriva. Estos presagios catastróficos se llevan advirtiendo y denunciando desde hace muchos años, sobre la base de la experiencia, por numerosas voces prestigiosas, por nuestro sindicato, por informes oficiales de acá y de allá (OCDE, PISA…), que han sido despreciados, silenciados o duramente atacados con ideología visceral, y como prueba me permito recordar unos cuantos libros que han resaltado las carencias y los males educativos que padecemos: El destrozo educativo , de Gregorio Salvador (Unión Ediciones, 2004). La enseñanza destruida , de Javier Orrico (Huerga-Fierro, 2005). La máquina de la educación , de José Luis García Garrido (Ariel, 2006). El legado de la LOGSE , de Francisco López Rupérez (Gotaagota, 2006). La gran estafa , de Alicia Delibes (Unión Ediciones, 2006). Panfleto antipedagógico , de Ricardo Moreno Castillo (Lector universal, 2006). Hijos de la LOGSE , de Francisco Robles (Toromítico, 2008). 6
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