Buzón de Alcance 161

5 A N P E a l d í a S EIS años al frente de ANPE-Madrid han dado pruebas más que fehacientes del innato liderazgo e instinto sin- dical de Fernando Jiménez Guijarro, catedrático de Latín entregado al sindicalismo sectorial independiente desde 1988 y presidente saliente de ANPE-Madrid. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid –donde también cursó estudios de doctorado, así como en la de Valencia–, a mediados de los setenta obtuvo, por oposición libre y en dos años consecutivos, la plaza de agregado de Latín y la cátedra de Latín de Instituto Nacional de Bachillerato. Ejerció como profesor en Valencia y, sobre todo, en Madrid, en los IES “Beatriz Galindo”, “Lope de Vega”, “Simancas” y “Salvador Dalí”. En 1993 fue nombrado secretario de Formación de ANPE- Madrid, y vicepresidente en 1997. En 2004 asumió la presi- dencia, que desempeñó hasta las pasadas elecciones del 6 de marzo. Durante estos años, Fernando Jiménez Guijarro ha defendido, con fe inquebrantable y energía sin desmayos, los postulados de nuestro sindicato, luchando a brazo partido con las más duras e imprevisibles dificultades, firme en las tormentas, sereno y contenido en la calma. Bajo su mandato al frente de un equipo comprometido con la educación, ANPE-Madrid se ha situado a la cabeza del sin- dicalismo sectorial en la Enseñanza Pública de nuestra comu- nidad y ha logrado amplia implantación entre el profesora- do. Como él mismo sintetizaba, al realizar un balance de su gestión en el reciente Congreso Sindical de ANPE-Madrid, “éste ha sido el hilo conductor de mi comportamiento: velar por los intereses y el prestigio del sindicato ANPE, en todos los ámbitos y esferas posibles.” Imposible, en cambio, resumir tantos esfuerzos, desvelos y horas incontables de generosa entrega a tal empeño, y su inquietud y preocupación cons- tantes por el modelo educativo vigente. Mencionaremos algunos hitos que han jalonado este perio- do: la firma de Acuerdos como el de Mejora de la Calidad del Sistema Educativo en 2005, el Sectorial en septiembre de 2006, el de 28 de abril de 2008, para desbloquear temas pen- dientes de la cláusula adicional 3.ª del Acuerdo Sectorial, y los nuevos Permisos y Licencias, también en ese año; el estudio dirigido por la Fundación Jiménez Díaz, sobre la salud del pro- fesorado; los estudios Cisneros VIII y IX, que evidenciaban la violencia soportada por los docentes; la creación del Defensor del Profesor, en 2005; las elecciones sindicales de 2006, que supusieron un gran éxito para ANPE-Madrid, así como las elecciones de profesores de Religión, precedidas por el primer Acuerdo sobre el profesorado de Religión, firmado por ANPE- Madrid en 2004; el estudio sobre la normativa de Derechos y Deberes de los alumnos, a instancias del cual se creó el Foro para la Convivencia en el seno del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, y que fue recogido en buena medida en el Decreto sobre la Normativa de Derechos y Deberes de Fernando Jiménez Guijarro: el presidente, el profesor, el hombre los alumnos de 2007; numerosas convencio- nes y jornadas educa- tivas organizadas por ANPE-Madrid, con par- ticipación de autorida- des educativas, desta- cados disertantes y una cualificada asistencia de profesores y miem- bros de equipos directivos; la convocatoria de ruedas de pren- sa periódicas, en particular sobre El Defensor del Profesor y la Ley de Autoridad del Profesor; constantes intervenciones del presidente en el Consejo Escolar, en calidad de consejero, entre otras, por la defensa y potenciación del Bachillerato y la autoridad del profesor, así como una reiterada presencia en los medios de comunicación, cada vez más pendientes de nuestras iniciativas, por ser un referente en el panorama sin- dical educativo. Y en los últimos tiempos, la iniciativa pione- ra de ANPE-Madrid por el reconocimiento legal de la autori- dad pública del profesorado, promovida mediante cartas, reu- niones con autoridades y en centros, ponencias, campañas, muy próxima a su plasmación. Esta apretada enumeración, sobrado motivo para hacer mere- cedor de homenajes al presidente saliente de ANPE-Madrid, resultaría insuficiente sin su faceta docente y su dimensión humana. Nunca agradeceremos lo suficiente que, en Fernando, el sabio catedrático de Latín nunca haya abandonado al sindicalista de raza. Y así, sólo oportuna y modestamente, nos ha ido ilu- minando, con la lámpara de la etimología, el sentido prístino de términos ya desgastados por el uso. ¡Cuánto hemos apren- dido, casi sin percibirlo! Días atrás, una querida amiga nos enviaba esta cita, atribuida al escritor y teólogo inglés William A. Ward: “El profesor mediocre, dice. El buen profe- sor, explica. El profesor superior, demuestra. El gran profesor, inspira”. ¿Habrá conocido a Fernando? Pero quienes hemos trabajado codo a codo, diariamente, con él, conocemos su “tercera dimensión”, tan verdadera e inefa- ble como las anteriores, amalgama de firmeza y ternura, res- ponsabilidad y sonrisa, valentía y humanidad. Apuraríamos las fronteras del léxico y nos quedaríamos cortos. Podríamos incluso recurrir a sus interlocutores en este largo periplo —com- pañeros, autoridades, adversarios sindicales, periodistas—, en la certeza de que darían fe de nuestras aseveraciones. En la brega o en el momento amable, Fernando ha dicho con obras, como el hidalgo manchego: “Yo sé quién soy”. Nosotros también, querido presidente, querido compañero. De todo corazón. Rosalía Aller Maisonnave Secretaria de Comunicación

RkJQdWJsaXNoZXIy ODE4NjI=